Laos - Día 5 (17/04/15)

sábado, abril 18, 2015

Los gallos en Laos cantan al amanecer... y todos los minutos siguientes!! Y hay gallos justo al lado de la habitación. :-s

Aún así no duermo mal, pero a las 7 de nuevo arriba. Nos esperan 2 días de Trekking, por lo que no podré postear esto hasta mañana.

Dejamos la habitación pero reservamos otra para mañana, cuando volvamos. La que lleva el Guesthouse es una australiana encantadora que nos da todo tipo de facilidades.

Nos damos un buen desayuno: café, pan, huevos y ensalada de frutas y batido de frutas.


Y a las 8:45 estamos en la agencia y conocemos a nuestro grupo: una pareja de alemanes, otra chica alemana, dos chicas canadienses, un polaco, un francés y nosotros... y nuestro guía, de Laos. En total 10 personas de 6 países. Todos bastante jóvenes. Es un gran grupo.


Una vez registrados y pagados, nos llevan en tuk-tuk al mercado de día por si queremos comprar algo. Yo aprovecho para comprarme unos limones para el agua, algo que hago siempre. El mercado es un lugar único.


Me impresiona especialmente la venta de pescado vivo. Cuando lo eliges, lo meten en una bolsa y lo pesan mientras no para de saltar.


Nos dan una mazorca de maíz cocido como aperitivo, y salimos en el mismo tuk-tuk para la selva. Un recorrido de unos 20 minutos.

Una vez en nuestro destino, el comienzo de la selva, el guía reparte la comida y bebida entre todos. A mí me da algo envuelto en unas hojas de palma y dos botellas de agua. A otros les veo unas bolsas de tomate o de algo que parece pollo.


Aprovecho para sacar unas fotos a unos chavales que hay por ahí. Es maravilloso como sonríen los niños aquí.


A las 10 en punto empezamos a andar.


El camino es muy duro, con trechos muy empinados que, junto con el calor y la humedad, lo hace realmente difícil.



Vemos un incendio controlado en una parte de la selva. Según nos explica el guía, lo hacen para ganar terreno para el cultivo del arroz. No soy quien ni de lejos para juzgar el modo de vida de la gente de aquí, pero no puedo evitar que me duela ver morir a una parte de la selva.


Pero el guía para con frecuencia para hacer descansos que para mi gusto son un poco largos, pero que todos agradecen cuando estamos al borde de la muerte. También hace pequeñas paradas para explicarnos cosas de la selva.


Sobre las 12:30 hacemos la parada para el almuerzo. El guía pone el suelo unas hojas de palma recién cogidas y sobre ellas vierte la comida: pollo en salsa, salsa de tomate con chile y una especie de judías verdes cocidas. Luego nos da los paquetes envueltos y que contienen arroz muy apelmazado. Para los asiáticos el arroz es como nuestro pan. Es la base y se usa para coger la comida con las manos. Me encanta el arroz con la salsa de tomate. Realmente lo disfruto, además de estar muerto de hambre.



La ventaja de usar hojas de palma es que no se genera basura. Lo que sobra se queda en la selva.

Poco después de comer retomamos el camino con menos peso fuera pero más peso dentro. El camino sigue siendo bien duro, con sus correspondientes descansos



A las 15:30 divisamos la aldea de Nam Khon, nuestro destino de hoy.


Los niños de la aldea parecen entusiasmados con nuestra llegada.


Nada más llegar, después de sacar algunas fotos...




...nos vamos al río a darnos un baño y quitarnos toda la mugre y el sudor del camino. Nos acompañan los chavales de la aldea que se lo pasan bomba con nosotros.


El baño me sienta de maravilla, por fin algo de frescor y relax. Nos tiramos un buen rato por el río...




...hasta que volvemos a la aldea, donde nos invitan (10.000 Kips) a unas Beer Laos.



Es el mejor momento del día. El anciano de la aldea se lo pasa bomba con nosotros, no para de hablarnos sin entenderle una palabra y nos canta canciones, especialmente a mí, que me ha cogido cariño.




Los niños también se divierten como locos conmigo y juego con ellos a hacerles fotos.






La experiencia de conocer una aldea en medio de la selva y ver como viven es algo especial. Su medios son muy limitados, pero su hospitalidad es absoluta. Se les ve felices y con una convivencia en perfecta armonía.

Tienen electricidad, aunque con instalaciones muy básicas.


Y lo que no faltan son antenas parabólicas para ver el fútbol, ya que son absolutos forofos.


El baño es un cuartito en la calle con un agujero en el suelo y un cubo de agua al lado. Para ducharse o lavarse usan el río o cubos de agua.

Saco algunas fotos más de la aldea.





Les ayudo a cocinar la cena. Para horror de mi vegetarianismo, matan dos gallinas y veo como la anciana de la aldea las prepara en un guiso con ajos.


Luego hace un guiso de ajo, tomate, una especie de cebolleta y muchos huevos. Me pide que eche yo los huevos y los remueva. Se ríe mientras lo hago. Yo creo que no lo hago tan mal... :-p

Por ultimo preparan una salsa de chile muy picante.

Me fijo que para guisar usan saborizantes comerciales... Ni en la naturaleza nos libramos de ellos.


La cena es un plato de arroz blanco para cada uno, a lo que cada uno le añade pollo, huevos o chile al gusto. Yo solo huevos, que están riquísimos.

Cenamos los 9 junto con el guía y el jefe de la aldea, que se sienta a mi lado y nos echamos unas grandes risas. Habla un inglés básico, pero suficiente para que la cena esté llena de risas.


Especialmente divertido el momento en que me pide permiso para beber de mi agua. Yo le aviso "with lemon!", hace gesto de "sí, sí..." pero obviamente no me ha entendido, por la cara que pone al primer sorbo. Abre muchos los ojos y me mira: "I told you! Is with lemon!". Busca donde echarlo sin poder aguantarse la risa, sin parar de hacer gestos de " Puajjj!!"... Yo le digo "Te gusta el chile y lo comes a cucharadas pero no puedes con el limón!!" y él venga a reírse.

La anciana está atenta a nosotros toda la cena. Nos sirve más cuando terminamos el plato y recoge todo cuando acabamos. Pura hospitalidad.

Durante la cena nos enteramos de que en la aldea viven unas 250 personas, unas 62 familias.

Para dormir nos repartimos en tres casas: una con las dos canadienses y el polaco, otra con la pareja de alemanes, y otra, donde hemos cenado, donde nos quedamos Miriam y yo, junto con la otra alemana y el francés.... y algún que otro habitante más.


Así que ahora estoy sobre unas tablas sobre las que han puesto unos colchones delgados, compartiendo mosquitera con el francés, mientras en la mosquitera de al lado están las chicas, terminando de escribir esto.


Son las 23h y lógicamente no puedo publicarlo hoy, será mañana por la noche, cuando vuelva.

Hoy a sido un gran día y mañana promete. Visita a unas cascadas y cocinar en la selva.

Mañana más.

Buenas noches!!


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