Italia - Día 5 (18/07/15)

sábado, julio 18, 2015

Hoy me despierto a las 9:30. Soy incapaz de levantarme antes para ir a correr. A ver si por la tarde...
En el Crotto hace un día espléndido.


Ale está en modo multitarea cocinando a la vez conejo...


...y preparando unos raviolli.



A mí me toca preparar mesas para 8.


A las 13h como con Katia mientras ya están comiendo 4 de los clientes y esperamos a los otros 4 alemanes.

A las 15:15 descartamos que vayan a venir, ya que se les dijo que la cocina cierra a las 15h.

A Piazzaga sólo se puede llegar de dos maneras: o en coche pequeño y 4x4 pasando por Montepiatto, por un camino muy complicado y con un permiso especial del ayuntamiento (según me dijo Ale) o subiendo los 1528 escalones y durísimas cuestas durante unos 45-60 minutos. La mayoría de los clientes del Crotto son gente que decide dar un paseo por la montaña y parar aquí para comer (por eso no vienen precisamente de gala).

Los alemanes dijeron el día antes que salían un poco justos y probablemente no calcularon lo dura de la subida.

Ale me recomienda darme un paseo hacia el otro lado, hacia Molina. Es como 1 hora de camino pero es llano y por bosque, así que allá voy. Me avituallo de agua y salgo sobre las 15:45.


Los desvíos están bien marcados.


Y lo que me encuentro a partir de ahí me fascina. Un camino por en medio del bosque como sacado de un cuento. Tengo la sensación de que en cualquier momento se me aparecerá Frodo. Es casi mágico.





Incluso consigo fotografiar una pequeña araña... ¿se ve?


Para colmo me encuentro un cable de acero que se pierde entre los árboles, hacia el valle. Esto parece Lost.



Sobre las 16:35 el camino termina en una pequeña carreterilla. He llegado a Molina.




Las vistas, como siempre, increíbles.


Desde aquí se ven las pequeñas aldeas de montaña que abundan en todo alrededor del Lago.



Meterse en el pueblo significa bajar montones de escalones... pero ya que he llegado hasta aquí. Molina no tiene ni una calle llana. Para la gente mayor debe ser mortal.




Finalmente llegó a la plaza principal, con su iglesia y su hostería.



La ciudad es una preciosidad, la verdad. Aquí si tengo la sensación de estar en un verdadero pueblecito italiano.



Sobre las 17h comienzo la vuelta subiendo todos los escalones del pueblo hasta la salida hacia Piazzaga.



Vero me encargó que a la vuelta pasara por una casa no habitada cerca de Piazzaga y recogiera una maceta con Salvia. Y ahí está, esperándome.


Aprovecho para tomar una foto chula de una tela de araña al lado de la casa.


A las 18h llego a Piazzaga. Tengo que hacer sombra con la mano para que no deslumbre el sol de frente... :-p


Cuando llego, paso por la casa para darme una ducha, pero está Joy duchándose, así que me voy al Crotto a esperar. Cuando aparece Joy (por fin le conozco! Es un chavalín de 20 años) recién duchado aprovecho para ir a ducharme yo. Cuando vuelvo comparto una cerveza con Ale y Joy. Esta vez toca hablar en inglés. Me entero de que los alemanes vinieron a comer a las 16:15!! Se supone que la cocina cierra a las 15h. Menuda subida debieron tener... :-p

Empieza la actividad para la noche. Se espera a un grupo de 8 y otro de 2. Está relativamente tranquilo para un sábado.



Mientras esperamos a que lleguen, nos dan de cenar a Joy y a mí: verduras, patatas con salsa de judías verdes, ensalada de achicoria y tomates cherry y conejo (éste para Joy).

Joy es un americano de Los Ángeles que quiere aprender italiano, por lo que ha decidido pasarse casi 3 meses en el Crotto haciendo de helper. Pero como suele pasar con los americanos, en vez de aprender el idioma al final sólo hablan en inglés. :-p

Terminamos en cuanto llegan los clientes, así que recogemos y nos preparamos para la actividad. Saco una foto de estrangis.


Ale y Vero me piden que haga fotos de todos los platos para que puedan usarlas luego. Le pido a Vero que me explique cada plato:

Ravioli al forno con ricotta y borragine con verduras a la plancha y adorno de speck.


Casoncelli de ricotta, jamón y tomate fresco sobre una salsa de judías verdes.


Ravioli de patata y queso grana padano sobre salsa de finghi porcino.


Agnolotti relleno de patata y bresaola sobre salsa de queso.


Y de postre raviolo de hojaldre relleno de ricotta y chocolate fundido sobre sirope de ribes.


Lo he probado casi todo (menos el de jamón) y estaba todo espectacular. Madre mía cómo cocinan.

El grupo de 8 se quedan de risas y cantos hasta más allá de las 22:30. Katia se retira antes que ellos. Está muy fastidiada con un dolor de muelas. Joy se fue mucho antes.

A las 23h me quedo por fin solo y termino de escribir esto.

Lo mejor del día ha sido el paseo por el bosque en plan Caperucita. Ha sido muy especial. Sentía como si fuese a ocurrir algo.

Después de varios días intentándolo, por fin tengo una respuesta positiva a mi petición de couchsurfing en Cinque Terre de una profesora llamada Giada. Lo malo es que es en Carrara, a una hora de distancia, pero algo es algo. Intentaré alquilarme una moto o algo así.

Ya lo pensaré. Mañana es el día que más clientes va a haber, así que será muy movido. Mañana cuento.

Buenas noches!


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