Australia / Tasmania - Día 13 (03/01/16) - Despejando el cobertizo


Nuevo día. Domingo. Aunque viajando la verdad es que no hay mucha diferencia entre findes y no findes.

Hoy consigo hacer, por segunda vez desde que empecé el viaje, la serie completa de Yoga Ashtanga. Hora y media de completa concentración y control de la respiración. Mi profe Carlos estaría orgulloso.

Sarah tiene una gata, Daisy, que era de su madre y que ahora ella ha heredado. Tiene nada menos que 21 añazos, es muy mayor y está algo tocada del riñón, pero lo más divertido es que como está sorda, cuando maúlla, lo hace a gritos. Me pega cada susto... pero luego es un amor de gata. 


En la huerta tiene unos conejos de una raza que parecen como de terciopelo, tanto en el aspecto como en el tacto.


Además de dos gallinas que a ver si consigo fotografiar.

Hoy por fin vuelve a salir el sol, y las vistas del Monte Wellington son espectaculares. Tengo pendiente hacer una excursión allá.


Hoy toca poner orden en el cobertizo. Su idea es que quiere transformarlo en la habitación para los helpers. Ahora mismo es un almacén caótico:



Hay una cantidad de polvo increíble, así que me pongo en modo vaquero.


Después de toda la mañana de sacar trastos y de limpiar... esto ya es otra cosa.


Lo divertido es lo que aparece cuando muevo el armario que hay a la derecha, éste que se ve en esta panorámica:


Justo debajo me encuentro un nido de ratas, con una rata muerta y otra viva que sale corriendo, pero que no encuentra la salida. Muy bonito todo. :-p

Para comer hacemos una quinoa con verduras de la huerta en el wok que nos queda de impresión. Con tanto trabajo físico estoy siempre muerto de hambre.

El resto de la tarde se va en limpiar el cobertizo. La idea es que vendrá un albañil, probablemente el día 8, para empezar a hacer las obras de acondicionamiento y aislamiento. A ver si me da tiempo y lo estreno.

Sarah está delicada del estómago, así que para cenar ella tomará sólo la crema de calabaza y me dice que me haga lo que quiera... ¡Qué ganas tenía de hacerme una ensalada de las mías!


Aquí consigo comer mucho más a mi manera. Menos hidratos, más fruta, cosas menos elaboradas, mucha verdura fresca... y la verdad es que lo noto.

Lo que peor llevo aquí es no tener Wifi. Para usar internet, tengo que sentarme en el portátil conectado por cable. Eso me hace estar más desconectado de la gente a la que quiero. Pero supongo que es también una lección necesaria de estar más centrado en lo que hago. 

Por otra parte el blog me permite mantener esa conexión, y también me sirve como una especie de álbum de fotos comentado de este viaje, y un lugar de expresión y reflexión. Me ayuda mucho, la verdad.

Le pregunté a Sarah que como fue que me escribió ofreciéndome su casa antes incluso de que yo lo pidiera. En octubre hizo una búsqueda en HelpX, porque en ese momento buscaba un helper, y por aquel entonces yo ya había publicado en la web mi intención de viajar a Australia o Nueva Zelanda. Cuando me escribió yo ni siquiera sabía donde estaba Tasmania.

Lleva 5 años cogiendo helpers y dice que ahora es mucho más selectiva. Que la mayoría son muy jóvenes y, aunque tienen mucha energía, normalmente son bastante poco disciplinados, comen mucho (:-p) y están más interesados en hacer su vida que en trabajar. Muchos lo usan como forma de conseguir alojamiento gratis intentando que no suponga mucho esfuerzo. Por eso Sarah buscó alguien de más edad, mayores conocimientos y habilidades, y cierta cercanía en la forma de pensar. Y eso le llevó hasta mi perfil. Yo por mi parte intento ayudar en todo lo que puedo, tanto en el trabajo diario, como en cocinar, recoger la mesa, fregar los platos, pequeños arreglos domésticos, etc... 

Porque creo que, al igual que couchsurfing, la filosofía de HelpX se trata más de vivir una experiencia que implica convivencia, responsabilidad, compromiso y conexión. En ese sentido estoy más que contento de estar aquí. 

También es verdad que, hablando con otros helpers, hay muchos casos en HelpX de explotación descarada, donde te hacen trabajar muy duro, y luego las condiciones de alojamiento y comida son pésimas. Pero en ese caso, lo mejor es cambiarse cuanto antes. HelpX especifica que el trabajo debe ser entre 4 y 6 horas diarias, según se acuerde con el host. Y lo más importante, como en Couchsurfing, es fijarse en las opiniones de otros helpers que hayan pasado por ese sitio. En ese sentido Sarah tiene 24 opciones, a cada cuál mejor.



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