Australia / Tasmania - Día 14 (04/01/16) - Peleando con las macetas


Empiezo el día con los saludos al sol... o al menos lo intento, porque Daisy hoy tiene ganas de mimos.



Para desayunar Sarah prepara una frittata, plato italiano, que es una especie de tortilla de cosas, pero a la que no se le da la vuelta. Sólo los españoles nos atrevemos con semejante proeza. Lo acompañamos de una ensalada de zanahoria y remolacha.


Me acordé de la foto cuando me lo estaba acabando... sorry!

Una de las tareas diarias (aún me las estoy aprendiendo) es llevar el cubo con los desechos orgánicos a la compostera. Eso también le da la oportunidad al señor gallo para comer de la sobras.


La tarea de hoy es ordenar la zona de los semilleros, donde hay cientos de macetas sin usar de todos los tamaños, además de bandejas y demás cosas que van apareciendo. 



Parece tarea sencilla, pero organizar las macetas por tamaños, no es ninguna tontería. Me lleva toda la mañana. Pero al final...



...sólo quedan unas pocas cosas que falta decidir si se tiran o no.

Comemos una quinoa con verduras, que a Sarah le sienta regular, así que se echa una siesta. Yo aprovecho para terminar la entrada del blog de ayer, e irme a correr un rato. Es la primera vez que salgo a correr desde que llegué a este país. Si me he traído las zapatillas, con lo que ocupan, que sirvan para algo, ¿no?

Voy a ritmo suave, que hace semanas que no entreno, y aprovecho para tirar algunas fotos. Lástima que sólo llevo el móvil. La próxima vez me traigo la cámara.



Corro hacia Ridgeway Park, con cuidado de ir por la derecha (vaya lío). 


Hobart se ve más cerca...


...y también el monte Wellington.


Todo el camino es cuesta abajo, así que me echo a temblar pensando en la vuelta. A los 3 Kms doy media vuelta y empiezo a subir.




Han sido 5,77 kms a ritmo suave, pero me he sentido bien.


Mi tarea de la tarde es recoger las flores de las camomilas. Sarah las cultiva en el invernadero (aquí lo llaman hot house). Paso por la huerta...


...y saludo a la gallina del pompón. Es una gallina única. Además es tan madraza, que adopta cualquier polluelo que le pones. De hecho, estos 4 (hay uno que no se ve) no son suyos.



Llego al invernadero...


...y empiezo mi tarea. Es casi una meditación. Hay que cortar las flores de una en una, sin prisa y con cuidado.


Estoy solo, en silencio, sólo se oye el zumbido de una abeja, las gallinas escarbando y el ruido de mis tijeras. Por un momento siento cierto agobio. Me viene el pensamiento de que igual estoy perdiendo el tiempo, de que debería estar haciendo algo, que los días pasan y sólo trabajo y poco más. 

Y me doy cuenta de que ese es un pensamiento que tenemos tan grabado, que es difícil evitar la inercia que lleva. Creo que nos pasamos la vida agobiados por hacer tantas cosas (estudiar, trabajar, salir, hacer, hacer, hacer...) que nos olvidamos de lo realmente importante: parar y escucharnos un poquito. Y realmente ésa ha sido siempre la idea en este viaje. Así que aquí estoy, cortando florecillas, e intentando escucharme... Y eso me tranquiliza. Y me propongo firmemente meditar todos los días (cosa que no estoy haciendo), porque cada vez me doy más cuentas de lo importante que es. 

Me lleva más de una hora cortar todas las flores abiertas. 


Como Sara tiene que estudiar, para cenar me ofrezco a hacer una sopa de las mías. Para ello voy a la huerta y corto dos tipos de berzas y algunos calabacines que están empezando a salir. 


Le añado ajo, cebolla, zanahoria, calabaza... y al final de todo, miso y 2 huevos. No me queda nada mal. Para mí, aparte, me cuezo unos noodles de arroz para añadir a la sopa.

Me acuerdo de Rustytrorry, el conejo de Mike y Amy, y me acuerdo de lo que me dijo Mike, mi último día allí, cuando hablamos de él. Me dijo que no se llamaba Rustytrorry. Que así era como lo pronunciaba Shio (fue a ella a la que le pregunté el nombre), pero que en realidad se llamaba Rusty Trawler, que es un personaje de Breakfast at Tiffany. Lo que me he reído con Shio con esto.

Me voy a dormir. La verdad es que desde que estoy en Australia, duermo como un bebé, muy profundamente y con muchísimos sueños. Incluso soy capaz de acordarme de algunos, cosas que normalmente no me pasa. Supongo que es por el cansancio del trabajo físico. Me acuerdo de mis horas sentado delante de un ordenador administrando sistemas Linux... 

...y no lo echo para nada de menos. 





2 comentarios:

  1. Cuánto me estás haciendo pensar!!!Cómo me está gustando tu viaje, gracias por compartirlo.
    Cómo ves, ya puesta al día ;)
    Un beso
    Carmen

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  2. Me pareces muy valiente no solo por romper con todo e irte solo al culo del mundo sino por enfrentarte a tí mismo y rehacerte, quitarte las capas de cebolla y encontrarte con tu ser de frente. ¡Mucho animo! Nos inspiras a los demas

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