Australia / Tasmania - Día 22 (12/01/16) - Días de vino... y hierbas.


Día 26...

Éste es el único sitio donde, mientras estás haciendo tus saludos al sol, se te quedan mirando de esta forma...


Para desayunar preparo una tortilla de patatas y boniatos. Como me han pedido que explique alguna de mis recetas, allá va...

Pelo un boniato y algunas patatas y los corto en láminas muy finas.


Las frío con muy poco aceite (lo que mi madre llamaba "a lo pobre") y un puñadito de sal. En mi caso utilizo aceite de coco virgen, porque tengo la teoría de que es de los pocos aceites que no de desnaturalizan con el calor. Yo ya lo usaba en Madrid y me encuentro que Sarah también lo usa, así que genial.


Hay que moverlas continuamente para que no se peguen. Y aún así es probable que se peguen un poco. Al cabo de un rato, las patatas tienen pinta de estar ya hechas.


Bato entre 6 y 8 huevos, dependiendo del tamaño. También pongo un poco de sal en los huevos.


Mezclo las patatas con el huevo...


...y aquí un punto muy importante. En mi caso cambio de sartén, porque es más fácil que no se pegue con una sartén limpia, en la cual vuelvo a poner aceite de coco. Es importante que el aceite esté muy caliente...


...y echo ahí la mezcla.


Lo más importante es que no se pegue. Para ello yo no paro de mover la sartén, para que la tortilla se mueva.

Ahora viene la parte acrobática. Pongo un plato encima, cojo sartén y plato con dos trapos y le doy la vuelta.


En mi caso se me ha pegado un trocito. Nada que no tenga reparación. Paso la tortilla del plato a la sartén, donde he vuelto a poner otro poquito de aceite de coco.


Y para arreglar el roto, le vuelvo a dar otra vuelta y ni se nota.


Lo paso al plato... ¡y listo!


Sarah está encantada con mis tortillas. Y la verdad es que el boniato le da un toque más dulce y más ligero que la patata.

Pero toca ponerse a currar. Como ha estado lloviendo toda la noche y aún chispea, Sarah dice que es buen momento para el weeding, es decir, quitar las malas hierbas de la huerta. Especialmente estas tres:



...y los aparentemente inofensivos tréboles, que aquí tienen un tamaño considerable.


Las hierbas salen incluso por los agujeritos de los maceteros.


Pero no sólo esas tres, en realidad hay que quitar todo lo que no sea comestible, para que no haya competencia. Lo que voy quitando, lo voy amontonando en un claro del huerto. Se puede ver como la montaña de hierbas va creciendo...



Aquí un antes y un después de otra zona del huerto, pero creo que no se nota mucho...

Antes...


...y después.


Para comer me hago una ensalada de las mías, con judías blancas y mucha remolacha...


(Sí, uso el mismo bol para todo... :-p)

Después de comer viene Alex, que le da unas cuantas ideas a Sarah sobre qué hacer en el cobertizo. ¡Empezamos mañana!

Pero por hoy es suficiente. Me ducho, y me voy a la taberna a tomarme mi cervecilla...


...y escribir el blog.

Al rato me encuentro con Sarah, la chica de ayer del parque. Me dice que si me apetece, que me pase luego a hacerles una visita. Así que termino de escribir el blog, compro una botella de vino y me paso por ahí.

Pasamos un rato de nuevo más que agradable. Ambas, Mish y Sarah, me echan las cartas...





...y la verdad es que todo lo que me dicen es positivo y encaja bastante con el viaje que estoy haciendo.

Hablamos de meditación, de espiritualidad, de sostenibilidad, de otras formas de vivir en comunidad...

Nos despedimos bastante tarde, cuando ya no hay nada de luz. Mañana suben al Monte Wellington (hoy no pudieron por la lluvia) y luego continúan su viaje por Tasmania. Quizá nos volvamos a ver por Melbourne.

Es impresionante como cuando vibras de determinada manera, atraes a gente que vibra de forma parecida. Cuando atraes a gente que te hace daño o que te maltrata... hay algo que debes cambiar. Yo he pasado por ello. Pero cuando atraes a gente maravillosa... 

...es que vas por buen camino.


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