Australia / Tasmania - Día 45 (04/02/16) - Cena campestre con Asier, Laura y Alaya.


Día 49 (7²)...

Empezamos el día con saludos al sol (¡buenos días, sol!), café y despedida de la familia que marcha a sus deberes.

Me apaño un desayuno con huevos, berzas, tomate y remolacha.


Luego toca dar de comer a los animales. Los pepinos están creciendo una barbaridad.


Ayer separamos a la gallina blanca del resto, pero sigue con una herida muy fea en la cabeza. No estoy muy seguro de que salga adelante. La veo muy mal. :-(

Por lo demás, hace un día espectacular de muchísimo sol.

En cuanto llega Álex, nos ponemos a la tarea. Mientras él sigue colocando piedras una a una, yo me encargo de buscar las que mejor encajan. Empiezo cogiendo las más granes para definir un borde estable.





Visto así parece que Alex lo hace todo, pero es que alguien tiene que hacer las fotos! ;-)

A las 14h Alex se va a buscar más arena y yo me improviso una comida rápida con garbanzos, remolacha, zanahoria... Cuando estoy terminando de comer, llega Mary, la helper iraní. Transmite fuerza, energía, alegría y seguridad. Es su primera experiencia de helper, ya que, aunque lleva bastante viajando, hasta ahora sólo había usado couchsurfing. Le enseño el lugar, le cuento un poco funciona todo y la dejo recogiendo camomilas, porque me toca volver al trabajo. 

Mientras Alex prepara el marco de la puerta, que irá con un tejadito y todo, me deja al cargo de terminar de cubrir los huecos que quedan con piedras pequeñas. También tengo que colocar en altura algunas que quedan por fijar y rellenarlo todo con arena bien aplastada.



También muevo la tierra de alrededor para que quede en rampa y muy apretada contra las piedras, para que no se muevan.

Le doy un primer barrido y luego le pasamos la manguera para que la tierra se asiente. Vuelvo a poner más tierra bien apretada, y le damos un segundo barrido. En este caso cuento con ayuda...



...Es Amalia, la amiga de Ella, que mientras la espera, nos echa una mano.

Y ya está, suelo terminado, sin usar cemento. Sólo piedras, grava y arena, y en sólo dos días.



La verdad es que ha sido un enorme placer trabajar con Alex. Debe haber hecho esto miles de veces, y aún ves su entusiasmo al ver el trabajo terminado. Realmente lo disfruta.

Me doy una ducha rápida, me cambio y me preparo. He quedado a las 17:30 con Asier y Laura. Sarah aún no ha vuelto, así que le dejo algunas indicaciones a Mary, me despido de Alex, a quien ya no veo más, puesto que mañana se va una semana a navegar, y marcho para la Fern Tree Tabern.

Me recogen y conozco por fin a pequeña Alaya de 3 años y medio. Es graciosísima. Y efectivamente me llevan a Cascade Gardens, unos jardines preciosos que hay entre Hobart y Fern Tree...


...y que cogen el nombre de la fábrica de Cerveza Cascade (la más famosa de Tasmania) que hay justo al lado.


En el parque hacemos una cena campestre que han preparado ellos. Ensalada de quinoa y croquetas de patata, zanahoria y calabacín. Espectacular. Y una cervecita, que nunca viene mal.


Alaya es un poco tímida y no quiere salir en las fotos.

El parque está lleno de conejos silvestres. Dicen que son plaga aquí.


Nos damos una vuelta por los alrededores y hablamos de mil cosas. Laura me habla de sus prácticas de Yoga Kundalini, y la verdad es que me atrae mucho. Por suerte, en Peace Farm hay clases semanales de este tipo de yoga. Hablamos de cómo están las cosas en España, de la diferencias de forma de vida entre ambos países... Una cosa que había notado y ellos me confirman, es que aquí no se oyen el claxon de los coches. Nunca. La gente conduce con tranquilidad, sin agobios ni estrés. Te cede el paso, te sonríe. Incluso en los atascos ves a la gente con tranquilidad y no he oído un solo claxon desde que estoy aquí.





Cogemos una ruta campestre para ver canguros...




...y la verdad es que los vemos a docenas. No es un tópico, para nada.

Anochece y nos volvemos. Pasamos primero por su casa para dejar a Laura y Alaya antes de llevarme de vuelta. La casa es una preciosidad. Un antigua cabaña reformada del siglo XIX. Asier me lleva de vuelta y me cuenta lo ilusionado que está aquí por todas las posibilidades que tiene de dedicarse a la investigación con un buen sueldo, algo impensable en España. Australia es el primer país en investigación sobre biología marina. Y Laura está también muy ilusionada con su proyecto de crear una línea de ropa vegana. Sin duda les va a ir muy bien, porque transmiten un energía maravillosa.

Cuando llego a casa me encuentro a Mary meditando en un colchón en el suelo de mi habitación. Parece que al final tengo compañera de cuarto. Y al final, como siempre, todas las personas que conozco últimamente practican de algún tipo de meditación o sienten algún tipo de espiritualidad. No falla. 

De hecho son tantos... que el mundo debería estar yendo a mejor a pasos agigantados...

...¿no?




2 comentarios:

  1. ¿pero lo de desayunar siempre huevos es posible? ¿No dice que se debe de comer dos o tres huevos a la semana?
    Sí, ¡el mundo deberia ir a mejor! Nuestros politicos tambien deberian hacer yoga

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    1. Es una gran pregunta. En mi opinión es un de los falsos mitos de la alimentación. Como siempre, lo que hice fue experimentarlo conmigo mismo. Durante 3 semanas estuve comiendo una media de 8 huevos al día (sin exagerar), y luego me hice un análisis de sangre. Tenía el colesterol perfecto.

      Así que sigo comiendo muchos huevos cada día, es una de mis grandes fuentes de proteínas, ya que no como ni carne ni pescado.

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