Australia / Tasmania - Día 51 (10/02/16) - Volando a Melbourne

miércoles, febrero 10, 2016

Día 55 de mi viaje....

Último día en Tasmania. Voy a echar de menos este lugar. Todo el mundo lo dice: Tasmania es el mejor sitio de Australia.

Ayer escribí mi entrada número 100 en el blog. 100 días viajando desde que lo empecé en las Navidades de 2014 con mi viaje a Costa Rica. 

Me vuelvo a despertar a las 6:46... No falla. 


Me levanto a las 7 y poco, saludos al sol, buenos días a la familia mientras se van a sus quehaceres y me voy a dar de comer a los animalillos por última vez. Ninguna gallina se ha escapado esta vez. Parece que el arreglo que hice funciona. No hay ningún huevo a estas horas.

Por cierto, que cuando voy a dar de comer al conejo macho, me distraigo un segundo con la jaula abierta... y se cuela uno de los pollitos para comerse su comida!! :-D


Aprovecho el paseo para coger algunas hojas de khale (berzas), y me las hago con unas patatas de la huerta, zanahorias, quinoa y huevo. Buen desayuno. 


Pongo una lavadora con mis sábanas, algo de ropa que me queda sin lavar y algo de ropa de Sarah, así lo dejo todo apañado. Cuando la tiendo, me paso a ver a las gallinas... y 5 huevos! Y no han pasado ni dos horas. Parece que vuelven a poner... y todas a la vez. 

Veo que tengo una respuesta de couchsurfing. Lenka, una chica checa que vive en una residencia universitaria en un lugar muy céntrico de Melbourne, donde la universidad, me ofrece quedarme por esta noche y no le importa que llegue tarde. Es perfecto, así que acepto encantado. 

Me compro online el billete de bus desde el Aeropuerto de Melbourne al centro ($18). Desde ahí a la residencia hay 45 minutos andando o unos 20-25 en tranvía. Ya lo decidiré sobre la marcha.

Para ir al aeropuerto de Hobart hay un bus que cuesta también $18, pero como voy con tiempo de sobra intentaré ir en autoestop. En Melbourne lo descarto porque llegaré muy tarde, a las 23h, y no son horas de hacer autoestop.

Mary y yo dedicamos la mañana a limpiar el salón y el office de la casa. Nos queda impecable. 


Para comer nos acabamos el curry de anoche de Sarah que sigue estando espectacular. 

He quedado a las 16h con Sarah, que vuelve de recoger a los niños, para despedirnos y llevarme a Hobart. Así que dedico el tiempo que me queda a ducharme, hacer mi mochila, asegurarme que lo tengo todo a punto y despedirme de Daisy que se deja acariciar incansablemente. 

A las 16h y poco llega la familia. Nos hacemos la foto de despedida... que no ha podido quedar mejor. Parece realmente una foto de familia. 


Me despido de Max y de Mary, con la seguridad de que me la volveré a encontrar, y me voy con Sarah y Ella. Vamos a llevar a Ella a su clase de gimnasia rítmica (le he visto hacer unas piruetas, que flipo). Por el camino Sarah me da un regalo de despedida que me ha comprado. Cómo me conoce...


...no hay nada como el cacao puro 100%.

Cuando llegamos al Centro Deportivo de Kingborough, me despido de Ella y me voy con Sarah hasta Hobart, donde finalmente nos despedimos. Le agradezco infinitamente el haberme acogido en su casa y en su familia durante cinco semanas. Ha sido una experiencia única. Me promete que me mandará fotos del cobertizo terminado. :-)

Son las 17h y el vuelo no sale hasta las 21:40, así que hago una parada en el Banjo's Café de Salamanca Market para tomarme un café y un sándwich. 


Y para tener WiFi, claro. ;-)

A las 18h me dirijo al punto donde he decidido probar suerte con el autoestop. Donde Macquarie St. se convierte en la A3, la carretera que lleva al aeropuerto. Es pronto, pero, aunque suelo tener "suerte", con el autoestop nunca sabes lo que puedes tardar.

Tiro alguna foto por el camino.



Cuando llego, veo que el sitio no es ideal. Hay atasco, lo que hace que la gente vaya con prisas, y hay poco sitio para parar. Pruebo un par de lugares, pero enseguida veo que no van a funcionar. Por fin encuentro un lugar, al final de la calle, donde hay un espacio para parar, pero es pequeño y el tiempo de decisión demasiado corto, pero es cuestión de probar. Los coches pasan sin piedad, pero a los 10 minutos se para una furgoneta con una pareja encantadora. Cuando les digo que voy al aeropuerto me dicen que vale, que sin problema. Son Nat y Tobby. Me dicen que son de Australia, pero que se han venido a vivir a Tasmania. Parece que es algo muy común. El chico es zoólogo, también algo muy común por aquí. Cuando les pregunto dónde van, me dicen que a Hobart, y yo les digo que estamos saliendo de Hobart, y me dicen que claro, me están llevando al aeropuerto. Se están desviando más de 7 Kms de su ruta para llevarme. La gente aquí es maravillosa. Me cuentan que cuando ellos hacían autoestop en Australia les llegaron a llevar desviándose 100 Kms de su ruta, que esto no es nada. 

Al final el autoestop es como el couchsurfing, una especie de intercambio desinteresado y unilateral, en el que sólo paran los que ya han pasado por ello.

Me llevan hasta la puerta del aeropuerto donde les pido la foto de rigor para mi blog y les doy millones de gracias. 


Como me sobra mucho tiempo, me pillo un café para aligerar la espera... 


...hasta que por fin paso el control.

A las 21:30 embarcamos. 


Por cierto, que me sorprende que te dejen embarcar descalzo... ;-)


Cuando salgo a la pista, noto el frío que hace fuera... y en ese momento me doy cuenta que me he dejado el polar en la sala de espera. Es lo único de abrigo que llevo. Vuelvo, pero me dicen que una vez que me han escaneado el billete ya no puedo entrar. Apenas está terminando de decir esa frase, cuando un chico joven en la fila se ofrece a buscarlo... y lo encuentra enseguida. La gente es maravillosa. 

Al comprar el billete pude reservar asiento y me sorprendió que nadie hubiera cogido el único sin nadie delante.


Así que más cómodo, imposible y, además, sin nadie más en mi fila. 

Por mi tipo de billete tengo derecho a una consumición de $5, así que me pido unos snacks de queso y me pongo a escribir el blog.


Llegamos pronto, sobre las 22:45, desembarcamos rápido, cuando llego a la cinta de equipajes ya está allí mi mochila, y cuando salgo a buscar el bus, está a punto de salir. Más rápido, imposible. Además el bus tiene WiFi gratis... ¡Qué país! :-)


Se supone que el avión llegaba las 23h, y a las 23:10 ya estoy camino de Melbourne. 

El bus deja en Southern Cross Station. Me duele un poco la rodilla así que descarto ir andando y me acerco a la parada del tranvía para ver cómo va. Al verme dudoso, se me acerca una chica oriental para preguntarme si necesito ayuda. Lo dicho... la gente es maravillosa. Me explica cómo funciona. La zona centro es gratuita (qué maravilla), por lo que el primer tramo lo podría hacer sin más, pero luego tengo que hacer transbordo y ese tramo se sale de la free zone, así que necesito la Myki, la tarjeta recargable para el transporte en Melbourne. Me dice que la puedo comprar en el 7-Eleven de la esquina. Me cuesta $6 + $10 de saldo. 


Ya tengo la Oyster de Sydney, la Green Card de Hobart y la Myki de Melbourne. Ya podrían unificar!

Cuando vuelvo, la chica sigue ahí, así que le doy las gracias por ser mi ángel salvador. Nos ponemos a charlar. Se llama Debby y cuando le pregunto de dónde es, y me dice que es de Brasil, se me queda una cara que hace que se parta de risa. Me explica que sus padres son japoneses, pero que ella nació en Brasil. 

Me indica la parada en que me tengo que bajar y dónde coger el otro tranvía. 

A las 0:14 estoy en la residencia de Lenka.


Aunque consigo llegar mucho antes de lo esperado, al final la despierto... :-/

A pesar de todo, Lenka me recibe con mucha amabilidad. Su habitación es en realidad un apartamento con salón y habitación. Me ha preparado un colchón en el salón, me indica dónde está el baño y se vuelve a la cama. 

Yo hago mi media hora de meditación y me voy a dormir... y me sorprendo del ruido que hay en la calle. Mes y medio en el más absoluto de los silencios y uno se acostumbra. Es un gran cambio pasar del campo a la gran ciudad...

...pero me encantan los cambios. 




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