Australia / Melbourne - Día 26 (07/03/16) - Nadando

Día 81...

Hoy me voy temprano para el Lentil de Thornbury...


...y me tomo un doble desayuno. 




El desayuno me lo tomo con Carmen, una voluntaria de aquí que, a pesar de su nombre, no es española, sino australiana. Siento que mi conversación en inglés es cada vez más fluida, a pesar de las patadas que le doy a la pobre gramática. 

Tengo un posible HelpX en Nueva Zelanda, en un albergue de esquí (en invierno, claro. Ahora es sólo alojamiento), en el centro de la isla norte, pegado al Parque Nacional de Tongariro. Le he pedido a Susan, la que lo regenta, algunos detalles antes de dar mi sí definitivo. Pero no puedo retrasar mucho más mi decisión. Mi visa expira el 19 y aún no tengo billete. 

Dedico el resto de la mañana a ayudar en el Lentil. Hoy la encargada es Zoe. Al final de la mañana me hago mi propia comanda. Sopa de tomate y pimientos y ensalada de quinoa y remolacha. 



La sopa está absolutamente espectacular. Pero como sigo con hambre (no me explico cómo pierdo peso) no puedo resistir la tentación de probar, también, el curry de garbanzos. 



Me han escrito de Mr. PC sobre mi portátil. Me dicen que hay unos cables que van de la placa madre al monitor que están en cortocircuito por corrosión, probablemente por la gota de vino que derramé sobre una esquina del teclado, en Tasmania. Dicen que han intentado limpiarlo, pero que no hay forma y que hay que cambiar la pantalla, pero que no encuentran ninguna de este modelo. Es verdad que es un modelo raro. Mi portátil es de la marca VANT, que es una marca española que se dedica a ensamblar ordenadores y venderlos con sistema Linux a precios bastante baratos. 

Me dicen que puedo pasar a recogerlo sin coste por el intento. Me parece un detalle, ya que me dijeron que me cobrarían $60 por el intento, si no lograban repararlo. 

Me voy con la bici para Station St, lo recojo, y me lo llevo a otra tienda de High St, muy cerca del Lentil, para probar suerte. Ahí lo prueban delante de mí... ¡y no se enciende! La madre que parió a los de Mr. PC... les doy un portátil al que no le va la pantalla y me devuelven uno que no funciona en absoluto. No puedo evitar pensar que lo sabían y que, por eso, no me han cobrado nada. Les escribo para quejarme y me dicen que se lo vuelva a llevar para mirarlo. 

En fin, ya lo llevaré mañana. Hoy, mi amiga Jean me ha invitado a ir a nadar a la piscina de Victoria Rd. 

Antes de ir paso por casa y miro el correo. Tengo respuesta de Susan, y los detalles que me da de su albergue de Nueva Zelanda me terminan de convencer por completo. Además me dice que si llego el día 15, me puede ir a recoger al aeropuerto de Auckland, ya que ella estará por ahí. Así que busco rápidamente un billete y encuentro uno muy barato para la noche del lunes 14. Sale por $189, a los que tengo que sumar $57 para poder facturar la mochila y $8,50 por pagar con PayPal. En total $254,50 (unos 180€). Llegaría a Auckland el 15 de marzo a las 5:10, así que me tocará esperar unas horas, pero un aeropuerto es un buen sitio donde esperar, con WiFi, baños, café, espacio...

El sitio al que voy se llama The Shed, en Rangataua, y tiene una pinta increíble. Aunque está bastante aislado, pero me vendrá bien para volver a mi yoga y mis meditaciones que tengo un poco abandonados. Además, Susan me dice que hay una bici de montaña que puedo coger siempre que quiera.  

Está vez he buscado en HelpX en la categoría "Accommodation" en lugar de "Farm", un poco por cambiar y un poco buscando que el trabajo no sea tan físico, al menos hasta que mi musculatura se recupere. 

Susan me dice que está encantada de que vaya para que le ayude a volver a hacer yoga y para que cocine con ella platos vegetarianos. Me parece el plan perfecto. 

Me voy para la piscina donde he quedado con Jean. El sitio está en la misma calle que mi casa y es una maravilla. 



Tiene una parte interior para niños y para aprender a nadar...



...y una parte exterior para nadar, con calles marcadas según la velocidad de natación: slow, medium y fast.




Jean y yo nos metemos en la de medium y me hago unos 20 largos (1 km). Me siento en forma y puedo nadar bien a pesar de que aún me molesta un poco el costado, pero mucho menos. Por cierto, Jean, que es enfermera, me confirma lo que estaba empezando a sospechar, que el dolor es de origen muscular y no de la pleura. Mucho mejor así. 

Una de las cosas más interesantes de viajar es ver las diferencias culturales y sociales que hay entre los diferentes países. Es un aprendizaje impagable, porque nos permite ver que cosas que para nosotros son normales, para otros son rarezas o exageraciones... y viceversa. Por ejemplo, en España es obligatorio ducharse antes de entrar en una piscina, ya sea pública o comunitaria. Aquí no sólo no es obligatorio... es que no hay duchas al lado de la piscina. Hay duchas en los vestuarios para cuando terminas. Se da por hecho que la gente viene limpita. 

Cuando llego a casa me encuentro una nota de Jenia (resulta que no era Genia).



Qué encanto de persona. Me ha puesto un doble colchón en el suelo para que esté más cómodo. En este viaje no dejo de encontrarme gente maravillosa en mi camino. 

Hoy estuve pensando sobre la empatía. Una cosa que me he dado cuenta es que cuando hago autostop normalmente sólo me paran los que ya han hecho autostop alguna vez y conocen esa experiencia. También me he dado cuenta de que cuando alguien ha sido camarero, trata a los camareros con muchísima amabilidad, e intenta ayudar en lo posible y no los tratan como seres inferiores, como he visto hacer alguna vez.

Y la cuestión es... ¿es realmente necesario pasar por una experiencia para poder entenderla? La empatía consiste precisamente en eso, en ser capaz de ponerte en lugar de la otra persona... sin necesidad de llegar a estarlo. 

Por eso me encanta esta cita que ya he usado en otra entrada.

Everyone you meet is fighting a battle you know nothing about, so...

...be kind.

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