Nueva Zelanda / Picton - Día 1 (02/04/16) - De isla en isla...

Día 107...

El despertador suena inexorable a las 6:45. Toca ponerse en marcha. Ducha rápida y terminar de recoger mis cosas.


Preparo un desayuno rápido, tortilla de calabaza y queso. Mi última tortilla para Susan. Lisa, como siempre, prefiere desayunar muesli. 



A las 8h y poco ya estamos todos listos. Me llevan hasta la carretera y ahí nos despedimos. Ellas van hacia el oeste, hacia Whanganui y yo hacia el este, hacia Wellington. 

Coloco mi mochila y empiezo mi autostop.




Pasan tres coches... Nada. 

El cuarto coche que viene, pone el intermitente... ¡Bingo! Cojo mis cosas y cuando levanto la cabeza me encuentro a Susan y Lisa descojonadas de la risa. Llevan desde ayer planeando esta broma. En realidad van a ir a Whanganui por la misma carretera que yo (es casi la misma distancia. Yo ya lo vi en el mapa pero no quise decir nada) y me van a llevar hasta Bulls, que es como la mitad del camino.


Anda que si me llegan a parar uno de los tres coches que pasaron antes... :-D


Como ya comenté en otro post, aquí cada pueblo tiene un símbolo o icono que lo representa y que, normalmente, está a la entrada del pueblo. 


Así que pasamos por Taihape, representado por una bota de goma (Gumboot)...






...por Mangaweca, que tiene un bar espectacular. Hay uno muy parecido en Manuel Antonio (Costa Rica)...



...por Hunterville, representado por un perro...



...y llegamos finalmente a Bulls, que se representa, lógicamente, por un toro. 



Allí nos pillamos un café en el Wild Bean Café de la gasolinera y nos volvemos a despedir. 



Aprovecho la WiFi de la gasolinera para chequear el mail y por fin tengo confirmación de Dan. Me dice que no hay problema en que vaya, pero que él se va el lunes a Bali en un viaje de última hora, pero deja gente al cargo, así que sin problema. Pero probablemente no le vea hasta final de mes. Y si me voy al Vipassana, igual ni eso. Es una pena, porque sentía gran curiosidad por sus clases de Freedom Yoga. 

Y me vuelvo a colocar. El tiempo no ayuda, está chispeando. 




Despues de un ratillo para un coche, pero resulta que va al puesto de café que tengo al lado. Me dice que ahí no puedo hacer autostop, que hay una línea amarilla y los coches no pueden parar, que me tengo que poner más adelante. No lo entiendo muy bien, pero me voy más adelante. Luego me doy cuenta que su coche tiene el logo del puesto de café donde estaba parado. Ok, que le espanto a la clientela, vale. 

Empieza a llover más fuerte y los coches no paran. No me convence mucho mi colocación, porque no tengo demasiado espacio detrás de mí para parar. Debería refugiarme de la lluvia, pero voy un poco justo de tiempo, así que decido resistir. A los 20 minutos de haber empezado, por fin para un coche. Mi ángel de la guarda es Gabby, una maravillosa kiwi que, lamentablemente, no va a Wellington, sino a Palmerston North, pero me puede dejar en el desvío a Wellington, donde ya sí es seguro que todos van a Wellington. 




Una vez en el cruce me busco un buen sitio que, esta vez sí, me convence por completo...



...y lo vuelvo a intentar. Sigue lloviendo bastante, pero ahí estamos. Más vale que pare alguien pronto, porque empiezo a ir muy pillado de hora. He mirado las condiciones del billete y dice que el check-in para los pasajeros sin coche acaba a las 12:45 y son las 10:45. Dos horas para 130 Kms... Debería ser suficiente. 

A los 15 minutos por fin para alguien. Se trata de Logan, un kiwi que no va a Wellington, pero casi. Va hasta Porirua, unos 15 Kms antes de Wellington. Dice que me puede llevar hasta la estación de tren de Porirua donde hay trenes cada media hora que llevan a Wellington en 20 minutos por $6'5. Es mi mejor opción. Voy tan justo que no puedo arriesgarme a otro autostop. Pero si cuando llego, el tren se acaba de ir, estaré jodido. 


Me deja en la estación a las 12:35...




...le doy millones de gracias y corro a comprarme el billete. El tren pasa en 5 minutos y llegará a las 13h. Estoy un poco fuera de tiempo para check-in, pero como el barco sale a las 13:30 espero que cuele. Por suerte la parada de tren está exactamente delante del terminal del ferry de Bluebridge. 

El tren llega puntual...




...y ahí está Wellington. 



Salgo corriendo de la estación, cruzo la calle y llego al vestíbulo del check-in a las 13:10 y está completamente desierto... ay, dios. 

- Am I in time?


Le pregunto con cara de quien ha venido corriendo los últimos 15 Kms. Me pone cara de pfffffffff, coge el walkie, pregunta... y, sí, puedo embarcar. Uffffffff... Absolutamente por los pelos!!


Tengo que facturar la mochila grande y el ukelele. Me dicen que no me preocupe, que hay una sección de equipaje frágil. Eso espero. Lo curioso es que nadie me escanea la otra mochila. Parece que aquí la paranoia es menor que en el resto del mundo. 
Se agradece. 

El barco es impresionante. 




Nada que ver con los pequeños ferrys de Tasmania. 

Como llego tarde, me acompañan a la entrada y ahí me sueltan... y esto parece el Titanic. 






Disfruto de la maniobra de desatraque...





...me fijo bien donde está el bote salvavidas...


...me subo a cubierta...

...veo como salimos de Puerto...



...y disfruto de las vistas de Wellington. Es lo único que voy a ver de la ciudad, por ahora.

Me bajo a comer algo. El interior es de lo más agradable y bien equipado, con dos salas con películas... 


...un restaurante/cafetería... ¡Hasta WiFi gratis! Aunque va a pedales. :-p

Me pido unos nachos y un café... 





...y me relajo por fin. Tengo 3 horas y media por delante. Recibo un mensaje de Couchsurfing. Sirpa, que vive a 11 Kms de Picton, en Ngakuta Bay, me acepta a pasar la noche. Una preocupación menos. Así tengo todo el día de mañana domingo para llegar a Christchurch y puedo disfrutar y relajarme en Ngakuta Bay que, por las fotos, parece un lugar maravilloso. 

Aprovecho la travesía y la WiFi para ponerme a día con el blog.


Los mejores sitios están cogidos, así que me siento en un rincón en el que no hay nadie. Hay una tele con documentales y un cartel que pone "Truckers Corner". Finalmente deduzco lo que significa truckers cuando el rincón empieza a llenarse de camioneros enormes, de estos de película con barriga y camisa de cuadros. Ok, me cambio de sitio. 

Estamos llegando a la isla sur y empiezo a entender lo que decían de lo diferente que son las dos islas. A pesar de que está más al sur, ésta parece mucho más tropical. Es una maravilla. 



Y ahí está el puerto de Picton. 



Me entretengo viendo la maniobra de atraque...



...y cuando bajo al salón ya no hay nadie... ¡Ups! Trato de encontrar por dónde salir y aparezco en la zona de coches y, al final, me tienen que acompañar fuera para que no me atropelle nadie. 

Nos llevan al grupo de rezagados en un bus a la terminal y ahí está mi mochila y mi ukelele. 

Me voy hasta la carretera y vuelvo a poner el dedo.



Los dos primeros coches me hacen gesto de "lo siento, pero no tengo espacio". Qué majos, hasta se disculpan por no poder llevarte. 

El tercero, para, a pesar de que obviamente tampoco tiene espacio en su coche, pero el tipo se pone a amontonar todas sus cosas para hacerme sitio. Se trata de Henrik, un finlandés que se ha venido a Nueva Zelanda a montar una empresa de alquiler de coches de particular a particular por internet. Un Airbnb de coches: MyCarYourDrive.com. Lleva su coche lleno de material promocional, tanto por dentro como por fuera. Es un emprendedor muy interesante con el que espero mantener contacto. 

Henrik me deja en Ngakuta Bay...



...que es un sitio sencillamente
 espectacular. Unas pocas casas en la montaña a la vista de la bahía. 

Ando un poco buscando la casa. 





Sirpa es una artista ilustradora y me dijo que sería fácil encontrar su casa siguiendo el rastro de su obra. Y efectivamente...





Sirpa es finlandesa pero lleva más de 20 años viviendo aquí, aunque también vivió en Nueva York, donde estudió artes gráficas, y ha viajado muchísimo por el mundo. Y resulta que soy su primer couchsurfer! ¡Que honor!

Me enseña el sitio donde voy a dormir, que es, como toda su casa, parte de su obra artística. 




Tiene un estilo gráfico que me encanta, la verdad, lleno de colorido, luz y optimismo. 



Me presenta a su hija Zara, que es un encanto de persona y que está aprendiendo español. Lo habla bastante bien, con un acento muy cuidado. Es vegetariana desde hace poco. Su hijo zack llegará más tarde y su marido Paul llega en el ferry de madrugada.

También aparecen por ahí una pareja de australianos veganos que están haciendo cicloturismo a los que sirpa se encontró por la tarde y les ofreció acampar en su jardín por la noche.

Me ofrezco a prepararles una "paella" o arroz de cosas (zanahorias, cebolla y tomate) para cenar y se muestran encantados. Uso arroz basmati y no cálculo bien el agua, por lo que pongo demasiada y me queda un poco pastoso, pero les encanta igual. 





Sirpa prepara unos falafel que quedan riquísimos. 



Así que pasamos una cena estupenda los 5, hablando de nuestros viajes, de nuestros países, de política, del sistema... de todo. 



Me siento feliz de estar aquí. Es curioso como cuando menos lo espero al final ocurren las mejores cosas. Venía con la intención (un poco loca) de llegar a Christchurch de tirón y, en su lugar, paso una noche especialmente agradable con una familia maravillosa. 

Me he ofrecido también hacerles una de mis famosas tortillas para desayunar (las han visto en mi blog). Después de desayunar, con calma, buscaré la forma de llegar a Christchurch. 

Por cierto, mi paquete vuele a estar en camino, cargado de mucho amor...



Pero ahora... a dormir!

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