Nueva Zelanda / Wharariki - Día 2 (12/04/16) - Bebé foca

Día 117...

Me puse el despertador a las 7:30. Todo el mundo sigue durmiendo, lógicamente. Me levanto optimista, con energía y ganas. Saco mi esterilla a la terraza del barracón y me hago ahí mis saludos al sol, delante del único alojamiento woofer con privacidad, el remolque grande. Pero es sólo para parejas, así que lo tienen Alex y Loreen.
 



Después me doy una ducha y me preparo mi desayuno. He decidido que voy a cocinar en la zona común y no en la zona de los woofers. Es demasiado caótica y sucia, y la nevera está llena y se diría que hay vida allí dentro. 







En la zona común hay espacio y tengo mis cosas en dos cajas con mi nombre. Una dentro de la nevera con lo fresco, y otra encima de la nevera, con lo no perecedero. No creo que me roben comida. 


Así que voy a por una sartén y me preparo unos huevos revueltos con verduras chinas y zanahorias. No es tortilla, porque se me ha olvidado coger un plato para hacerla. Pero ya me vale. 



A las 9:30, según lo acordado, me presento en casa de Dion para la reunión diaria. Ahí estamos todos. Unos 8 en total. Hoy se va una de las chicas y es el día libre de tres de ellos, así que estamos pocos para currar. A mí me asignan a Richard (chopchop le llaman) para que me enseñe mis tareas. Uf, con lo que me cuesta entenderle. 

Richard me lleva a las zonas comunes y me enseña cómo limpiarlo todo. Las zonas comunes están formadas por la cocina... 




...las duchas...



...los retretes (de compost)...



...y la zona de limpieza. 



Se cierra de 10 a 11:30 para limpiarlo todo. Sólo estamos Richard y yo, pero no tengo problema en limpiar baños o lo que haga falta. Lo que me mataba en Christchurch era la indefinición de las tareas. Aquí me ayuda mucho que sea muy claro lo que hay que hacer. 



Aprovecho para hablar con Richard. Él no es woofer, es empleado, y lleva aquí un año. Tiene 31 años y está encantado. Vive (en uno de los remolques) y trabaja aquí. Supongo que para él es como estar de camping/fiesta todo el año. Le pregunto cómo lleva la falta de Internet, pero me doy cuenta de lo absurdo de mi pregunta. Richard está en el lado opuesto de lo que sería una persona tecnológica. 

Veo que según va viendo que yo voy haciendo, él se va escaqueando, pero no pasa nada. Para mí esto es mi trabajo y no tengo ningún problema con ello. Además, lo que cuentan son las horas. Yo tengo que hacer 4 horas y me da igual hacerlo en esto o en otra cosa. 

A las 11:30 está todo limpio y Richard me asigna mi segunda tarea. Me llevar al taller de madera y me pide que lije con mucho mimo tres tablones que irán luego a formar parte de la casa de Dion. 

No falla, es comentar aquí mis dudas sobre la explotación y el uso de la madera, y me asignan un trabajo con madera. 



Hay que asegurarse que queda perfectamente suave y que vacío todos los huecos de la madera. 



Me doy cuenta de que a Dion le encanta la madera. La hay por todas partes y muy trabajada. 



Incluso los retretes son un agujero en un tablón de madera bien pulida. 



Me pongo a ello y lo hago concienzudamente. Tanto, que me lleva dos horas terminarlo. A las 13:30 le digo a Richard si quiere echarle un ojo, lo ve y me dice que para él está perfecto. Que con esto he terminado por hoy. Genial, las 13:30 y todo el día por delante. Así es como me gusta, tareas claras y específicas, tiempo para hacerlas bien y tiempo libre para mí, sin tener que estar pendiente de si me van a volver a necesitar. 

Así que vuelvo a pillar unos cacharros de la cocina de los woofers y me voy a la cocina común a hacerme un arroz de cosas, con lentejas rojas, verduras chinas, zanahorias, jengibre, lombarda, curry... 



Mientras espero que se haga, charlo con Mayra, una de las campers. Le pregunto de dónde es y me dice que americana. Yo le digo que le he preguntado porque me parecía latina, y me dice que es de padres mexicanos y yo le digo "¿entonces qué hacemos hablando en inglés?"

Tenemos una agradable charla sobre woofing y lo que hago allí. Se sorprende al saber que soy empleado de allí y no estoy de vacaciones. Mayra me explica que "seals" son focas, y que el aviso que vi ayer camino de la playa es de que hay bebés foca en esa zona, jugando, que si no los he visto. Pues no, pero quiero!!

Mientras seguimos hablando, me como mi arroz, que me ha quedado de impresión. 

Después de comer, friego los cacharros, los vuelvo a llevar a la cocina de los woofers, cojo algunas cosas y me voy de nuevo hacia la playa a ver si veo focas...





...y nada más llegar, ahí están, dos
pequeñuelos jugando en la orilla. Qué pasada. Es la primera vez que veo focas en libertad. 


 

Después decido recorrer la orilla con intención de dirigirme al Cabo Farewell, el que se supone que es el punto más al norte de la isla sur. Está muy cerca de aquí. De camino me paro en una gruta y me encuentro ahi a una "pareja" que vi esta mañana mientras limpiaba y ellos querían entrar en los baños. Empezamos a charlar y resulta que son alemanes (otra vez) y lo de pareja lo pongo entre comillas, porque se conocieron hace 4 días cuando Marcus recogió a Vicky en autostop y desde entonces viajan juntos. 

Les digo que me voy para el cabo Farewell y ellos se quedan rezagados. Cuando, de repente, me encuentro a un bebé foca en un pequeño riachuelo formado por la marea alta, pero un poco alejado del mar. Parece que está sólo. Me quedo en silencio observando. Llegan Marcus y Vicky y nos quedamos viendo. Y de repente...



...se nos acerca. 

Y cada vez más, y cada vez con más confianza. Y termina jugando con nosotros. 










Como pensamos que está perdido, empezamos a andar hacia el mar siguiendo el riachuelo y él nos sigue, jugando entre nuestra piernas, como si fuera un perrillo. 






Dicen en los avisos que no nos acerquemos a ellos, pero qué haces cuando es él el que se te acerca??

El momento es absolutamente increíble. Estamos los tres emocionados. Compartir este rato con un bebé foca compensa absolutamente todo lo demás. Doy las gracias por estar en este lugar, en este momento. 

Cuando nos estamos acercando al mar, él decide que ya ha tenido suficiente diversión y se va por otro lado.



Así que nosotros decidimos volver a intentar lo de irnos al Cabo Farewell. A estas alturas nos hemos hecho buenos amigos, así que la compañía no puede ser mejor. Son gente alegre y cercana. 

El camino nos lo hacemos descalzos, porque no nos apetece volver a callarnos después de andar por la playa, así que vamos andando literalmente sobre cacas de oveja, pero es genial. El camino es sinuoso, con prados que suben y bajan muy abruptamente y muy resbaladizos, acantilados espectaculares y todo lleno de ovejas. Recuerda mucho a Irlanda. Es un sitio increíble. 




















En menos de una hora conseguimos llegar al cabo. Wow. La verdad es que estoy en un sitio privilegiado, y con tiempo para recorrerlo. 









Para volver, teniendo en cuenta que está anocheciendo, tomamos el camino fácil que lleva hasta la carretera, y estamos de vuelta en 20 minutos. 



Nos volvemos a juntar para cenar. Ellos se preparan una sopa de pollo envasada y yo me hago una ensalada de quinoa, lentejas rojas, tomate, remolacha, manzana y zanahoria, que me queda tan espectacular que la comparto con ellos, porque les ha encantado. Y ellos comparten conmigo un queso maravilloso. 




Después de cenar, juntamos todas nuestras fotos y vídeos y los ponemos en común. Aún flipamos de las increíbles experiencias que hemos compartido esta tarde. Cuando menos preparas las cosas es cuando más te sorprende el universo. 

Se van mañana, pero como se irán por la tarde, me pueden llevar a Mussel Inn, para tener Internet un rato por la tarde. Una dosis. ;-)

Realmente lo único que necesito ver es si me han aceptado en el Vipassana, para poder planificar la próxima semana, y así aprovecho para publicar estos dos días. 

El día de hoy no ha tenido nada que ver con el de ayer. Ha desaparecido por completo el miedo y la ansiedad. Me siento muy bien aquí. Hay una sensación de tener muchísimo tiempo libre. En cuanto a la integración... he dejado de agobiarne. He decidido ir a mi bola, especialmente con las comidas, ya que necesito cocinarme mi propia comida y necesito hacerlo en un entorno ordenado y limpio. Eso hace que prácticamente ya no me pase por la zona de woofers, pero tampoco me siento atraído por ello. Dejo que las cosas fluyan con naturalidad. Y, curiosamente, hoy he conocido a 3 personas maravillosas sin buscarlo. No hay que forzar con quién te relacionas. 

 Está siendo una buena lección. 

1 comentario:

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