Cook Islands / Rarotonga - Día 7 - (20/06/16) - Enseñando español

Día 187...

Hoy hago descanso de saludos al sol, así que voy directamente a ducha y desayuno.




Al final ayer no me dejaron claro para quién iba a trabajar hoy, si para Joey o para Bárbara. Como a las 9h aún no sé nada de ellos, me pongo con la limpieza del Café. Odette dijo ayer que los lunes eran día de limpieza general, así que limpio ventanas, suelo y cocina.

Poco después viene Bárbara, la dueña del lugar (Odette y Joey lo tienen en alquiler). El acuerdo que tienen es que el día que el café está cerrado (y no es mi día libre), tengo que ayudar a Bárbara. Me pide que vaya hasta las cabañas que tiene junto a la playa, justo en frente de The Tea House, a ayudar a su empleado filipino a hacer limpieza de hojas.



El filipino casi no me habla. Me lo dice todo por señas. Él va cortando las hojas viejas de los cocoteros y yo las voy poniendo en el remolque. 

Bárbara estaba muy seria y el filipino que casi no me habla... no me hace sentir muy bien. Pero cuando nos montamos en el coche para llevar todas esas hojas al vertedero orgánico (hacen compost con ello), empezamos a hablar y resulta de lo más simpático. Se llama Loy y está viviendo aquí con su mujer desde hace 7 años. Los 7 años trabajando para Bárbara. Dice que está ganando buen dinero con ella y que está contento con su vida aquí.

A la vuelta, Bárbara me agradece la ayuda y me deja libre. No está seria, sólo se la ve cansada. Según me dijo Loy, tiene accommodations  en 4 lugares distintos de la isla. Y él le ayuda en todos.

En vista de que nadie me ha pedido nada más, me considero libre.

A las 16:30 viene por el café Komera, la hija de Graham y Marie (la pareja practicante del bahaísmo, que ayer no sabía sus nombres). Cuando estuvieron en el café el sábado, ella me pidió si le podía ayudar con el español. Quiere aprenderlo para viajar por sudamérica. 

Komera es una chica muy inteligente y es curioso cómo funciona su cabeza. Necesita aprender la gramática antes que el vocabulario, para que luego le resulte más fácil aprender el idioma. Viene con las preguntas ya preparadas. Le enseño el alfabeto y cómo se estructuran las oraciones. Ella me enseña a cambio algo de Maorí de Cook Islands (que es diferente del de Nueva Zelanda) y es muy interesante. Es un idioma igual de fonético que el español (por eso se sorprenden de lo bien que pronuncio los nombres en maorí), pero sólo con 11 consonantes y nuestras 5 vocales.

Me comenta que hoy por la noche, a las 21h, se reúne gente en una casa a tocar música, por si me apetece asomarme. Me parece un planazo.

Así que después de la clase, me voy en autostop hasta Avarua para ver si pudo contactar con el capitán del Tiare Taporo, el barco que busca cocinero. Para ello me voy hasta Trader Jacks, el bar de los marineros. Me siento a tomar una cerveza y empiezo a charlar con un hombre que está solo en la barra, con muchas ganas de hablar, y que se pone a contarme su vida. Me cuenta su viaje por España en el 70 y pocos, especialmente por Alicante, y cómo luego fue a Madrid a ver una corrida de toros y salió bastante horrorizado. Lo más interesante que me cuenta es que no me recomienda que me una al Tiare Taporo, que es un barco nada preparado para aguas tropicales y que ya en su último viaje, hace unas semanas, tuvo muchos problemas.

A las 21h me despido de él y me voy a intentar encontrar la casa que me dijo Komera, pero la verdad es que me cuesta. En Cook Islands no hay direcciones. Los lugares se dicen por referencias (detrás de la tienda de libros). Desde el mismo momento que empiezo a buscarlo, se me pegan dos perros y no se me separan en el resto de la noche. Cook Islands está lleno de perros callejeros, pero son de lo más amistosos y muy necesitados de cariño. Por eso, cuando te adoptan, no se te separan.

Después de muchas vueltas y mucho preguntar, encuentro el sitio, pero los chicos que hay en la entrada me dicen que ellos también venían a lo mismo y que está cerrado. Y ni rastro de Komera. Vaya, contaba con ella para que me llevara de vuelta.

Me asomo por Rehab, la disco de aquí, pero no hay mucho ambiente, así que al final me vuelvo en bus, porque a estas horas no hay forma de conseguir quien me lleve en autostop. Los perros me acompañan hasta el mismo momento en que me subo al autobús.



Así que al final no ha sido un día muy interesante. Gran parte de mi tiempo lo he dedicado a conectarme a Internet, rehacer mi CV para tenerlo en inglés y orientado a lo que puedo hacer aquí, y mandarlo a todos los sitios que pillo. Sigo confiando en que algo saldrá. 

Estoy bastante convencido de irme de The Tea House el Sabado. En el International Backpackers Hostel me dejan una cama en dormitorio compartido por $16/noche (la cheapo room de $12 está ocupada). Mañana cuando me reúna con Odette se lo diré, a ver cómo se lo toma.

Lo que sí he hecho esta mañana es cambiar mi billete de avión. Lo tenía para este domingo y lo he movido a finales de agosto. Tan convencido estoy de que quiero quedarme aquí un par de meses...

Pero sigo necesitando extender mi visa, que expira en una semana... voy a esperar un poco más a ver si sale algo.









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