Australia (Melbourne) - Adios Melbourne, Hola Marta

413 días viajando...
141 días en Melbourne...

Mis ultimísimos días en Melbourne transcurren entre gestiones y preparación del viaje a Adelaida.



El lunes 30 de enero voy al Consulado de Indonesia ya por fin con la carta de la Fundación de Bali esponsorizándome, para solicitar la social/cultura visa, que me permitirá realizar un voluntariado con ellos. Después de una larga espera, me atiende un funcionario muy simpático y amable que me dice lo que me temía, que al ser turista en Australia, es la embajada de Indonesia en Madrid la que debe autorizar mi visado. Así que mandarán la documentación allí y me avisarán cuando esté aprobado (si lo aprueban), para que lleve el pasaporte y terminar el trámite. El problema es que para entonces ya no estaré en Melbourne. Espero poder terminar el trámite en el consulado de Darwin.



El martes 31 de enero voy al Consulado de España en Melbourne para solicitar la renovación de mi Carnet de Conducir, que caducará en Abril. 


Para ello primero necesito un certificado médico. Pregunto en el consulado y me recomiendan que vaya a uno de los centros médicos del Centro Comercial de Lygon St. Allí pruebo en el Lygon Court Medical Center, donde se muestran sorprendidos, despistados y un pelín bordes ante mi petición de un certificado médico para licencia de conducir (que debería ser de lo más habitual). Al final más o menos me dicen que me lo hacen por $70 y me insisten en que rellene la ficha. Yo les digo que prefiero mirar antes en el otro sitio. Así que me voy a la puerta de al lado, el MyHealth Medica Center, donde me atienden con muchísima amabilidad y entienden enseguida lo que quiero y me dicen que lo hacen por $75. Para mí vale mucho más el buen trato que 5$, así que pido cita allí y me la dan para las 2 de la tarde. 


Me voy a almorzar con Conchita que está en Federation Square aprovechando el sol, y después voy para la clínica. 


Por el camino paso por Bourke St, donde ocurrió el atropello masivo por parte de un chalado. Casualmente coincido con el momento en el que están retirando todas las ofrendas que se pusieron en el lugar de los hechos.




Hay un camión para las flores y otro para los peluches...




Cuando llego al centro médico, me atiende el Dr. Anthony Carpenter, con el que me echo unas risas muy grandes. Y mira que me suele costar conectar con los médicos, pero éste es un cachondo mental e increíblemente amable. Me hace unas pocas pruebas de visión y audición, unas pocas preguntas y me hace el certificado insistiendo en que si tengo el más mínimo problema en el Consulado, que vuelva y retoca lo que haga falta sin ningún coste. Así duele menos pagar $75. Lo malo es que ya es demasiado tarde para hacer la gestión en el Consulado. Tendrá que ser mañana.


Hago un poco de UberEATS, voy a casa a hacer la cena (hoy es martes, así que tocan burritos) y me vuelvo para la City. He quedado con Miriam, Gemma y Mike en el Grub Food Van para tomar algo y despedirnos. El sitio me gusta cada vez más.




Me pido un Light & Stormy (Vodka, Ginger Beer y Lima) que está de muerte.




El día de hoy no da para más y me vuelvo a casa cumpliendo con lo que se me ordena (para que no digan que me cuelo en el tren).





El miércoles 1 de febrero es mi último día en la casa de Katerina y Joel, justo cuando cumplo 3 meses en la casa. Mi estancia más larga (con diferencia) en un Helpx. También ha sido, con diferencia, el HelpX más fácil y con mejores condiciones (de alojamiento y comida) que he tenido. Pero, curiosamente, siendo el sitio donde más tiempo he estado, también ha sido en el que menos he conseguido conectar con los Hosts. No ha habido un sólo día en el que nos hayamos sentado a conversar tranquilamente sobre nuestras vidas e ilusiones. Ni siquiera he conseguido conectar realmente con los niños. Ha habido siempre una especie de muralla emocional entre nosotros que no he podido entender muy bien su causa, aunque el trato ha sido siempre impecable.


Aunque hoy no es viernes (día de limpieza), me piden que haga una limpieza general para que quede apañada hasta que lleguen los nuevos helpers la semana que viene, una pareja de canadienses.


Cuando acabo, salgo a todo correr para el Consulado de España donde solicito la renovación del Carnet de Conducir. Me dicen que puede tardar meses y que no pueden mandarlo al extranjero, así que al final opto por autorizar a mi amiga Miriam para que lo recoja ella y ya veremos cómo me lo hace llegar.


Me vuelvo para casa para empezar a recoger mis cosas y hacer la última cena (qué bíblico suena). En la estación de Flinders St. hay montada una buena. Deduzco que es porque están intentado desalojar a los muchos homeless que duermen allí.






Ya en casa consigo reunir toda la ropa de la que me voy a deshacer. Tengo que viajar más ligero y me he comprado algunas cosas aquí. Así que... ¡desapego!




Allá van mis Nike para correr (con agujeros), mis Muro (rotas), la única chaqueta que me llevé al viaje (se le ha roto la cremallera) y bastantes camisetas muy viejas.


Como última cena preparo una ensalada de lechuga, tomate, zanahoria y frutos secos con aliño de vinagreta de mostaza, miel y limón...




...y una sopa minestrone con sus picatostes y todo. 






La sopa tiene un éxito brutal, como ninguna de mis comidas... les entusiasma. Hoy no está Katerina, pero han venido los amigos de Jasper: Toby y Henry.




Después de cenar, me vuelvo para la City. He quedado con algunos amigos en el Asian Beer Cafe para tomar unas cerves y despedirme. Vienen Irene, Conchita y Julio. Aprovecho para traspasarle mi bici a Irene y mi mochila de UberEATS a Conchita.


Cuando me despido de ellos, decido dar un paseo a solas por el CBD para despedirme de esta ciudad que, a pesar de todo, me sigue enamorando.















El jueves 2 de enero me levanto temprano, recojo mis cosas, me despido de Katerina que es la única que está en casa (se acabaron las vacaciones de verano) y marcho a encontrarme con Marta que acaba de llegar de Brisbane. Está en casa de su amiga americana Carrie, en North Carlton. Pasaremos allí la noche, y por la mañana Carrie nos llevará hasta Tullamarine donde recojeremos la furgoneta con la que nos iremos a Adelaida.




Carrie y yo tenemos sólo un día para enseñarle Melbourne a Marta, así que la llevamos por Fitzroy...



(foto de Marta)

...nos tomamos algo en el Black Cat...



(foto de Marta)

...Comemos (mal y barato) en el Om Vegetarian, paseamos al atardecer por el Southbank...









(foto de Marta)




(foto de Marta)




(foto de Marta)

...volvemos al CBD, donde p
aseamos por los laneways haciendo fotos...





(foto de Marta)


(foto de Marta)

...hasta llegar al Sister Bella, uno de los mejores sitios (y más escondidos) para tomarse una cerveza a precio razonable ($10 la jarra para compartir) en el CBD.



(foto de Marta)



Más tarde nos volvemos en Tram a casa de Carrie, donde conocemos a su compi de piso, un alemán encantador, que nos invita a comer la pasta con champis que se está haciendo.



Y con esto cierro mi estancia en Melbourne. Han sido casi 3 meses y medio (más el casi mes y medio que estuve el verano pasado, en total 141 días) llenos de nuevos amigos y algunas personas muy especiales a las que voy a extrañar muchísimo. También me ha permitido conocer mucho más a fondo la ciudad, que me sigue gustando mucho, pero ya no estoy tan seguro de si podría vivir aquí. El australiano medio me sigue pareciendo (generalizando una barbaridad) demasiado frío, distante y conservador para mi alma mediterránea y dirtyhippie.


Pero sigo pensando que Melbourne es la mejor ciudad de Australia (de las que yo conozco, al menos) y una ciudad donde es muy fácil vivir y disfrutar. Tengo la sensación de que no la he vivido a fondo... pero la vida sigue siendo muy larga...


...y llena de sorpresas.





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