España (Madrid) - Sí, estoy en Madrid.

514 días viajando...
11 días en Madrid...


Pues sí, estoy en Madrid.




Lo he mantenido en secreto para dar una sorpresa a la gente que más quiero. No lo sabía prácticamente nadie. Y por eso tampoco había dicho nada aquí, en el blog.

La cosa es que cuando estaba aún en la ONG de Bali, hace algo más de un mes, me sentí un poco cansado y con necesidad de hacer una pequeña parada y replantearme algunas cosas. Así que no pude evitar la tentación de mirar vuelos a Madrid... y, de repente, encontré uno sorprendentemente barato desde Singapur (mi siguiente destino entonces): 475€ por un billete de ida y vuelta Singapur-Madrid. Y lo compré.


Y por una vez compré billete de vuelta, como para dejarme muy claro a mí mismo que es sólo una visita, no el final de mi viaje. Ida el 3 de mayo y vuelta el 28 de mayo. Poco menos de un mes para ver a toda mi gente y recordar lo que era Madrid.


Y es que nunca había pasado más de 6 semanas seguidas fuera de España. Por eso, tras un año y 4 meses de viaje, la sensación de volver es muy especial.



El viaje...


Así que el día 3 de mayo, el día en que acaba mi anterior post del blog, es el día en que fui al aeropuerto de Singapur.




Viajo con Saudia, la compañía aérea de Arabia Saudí, país con el que ya antes me llevaba mal... y ahora peor. En general llevo mal que un país mezcle estado y religión, y lo de Arabia Saudí es ya exagerado. Y si añades una dosis extrema de machismo... pues no puedo, lo siento.


Escogí, con bastante acierto, el último asiento del avión. Y, para mi sorpresa y alegría, veo que tengo un enorme espacio vacío al lado...




...hasta que me doy cuenta que es el espacio reservado para rezar. Constantemente vienen pasajeros, preguntan dónde está la Meca, y se ponen a rezar.


A eso añadimos la oración del Profeta Mahoma que proyectan en mi pantalla antes del despegue, y las tres veces que el piloto dice "Alá es grande" antes de dirigirse al pasaje.


Llamadme iluso o intolerante, pero creo que la religión debería entrar en el ámbito de lo estrictamente privado y no imponerlo a otras personas. 

Para entretenerme durante el vuelo me pongo a ver pelis. Dado que sólo están subtituladas en árabe y no me apetece hacer el esfuerzo de ver una peli en inglés sin subtitular (aunque sea en inglés) y mucho menos verlas con doblaje "disney", opto por verme todas las pelis españolas que hay. 


Empiezo por Secuestro, una peli con una idea buena pero un guión terrible y que es un buen indicador de lo mal que están las cosas en el mundo del cine cuando actores como Blanca Portillo o José Coronado aceptan hacer algo así.


Después me trago Grupo de Élite, una tontería de película, pero que viene bien para desconectar y echarte alguna risa.


Y finalmente llega la sorpresa con 100 metros, una peli basada en una historia real de un chico al que le diagnostican Esclerosis Múltiple, donde sus tres protagonistas, Dani Rovira, Alejandra Guzmán y, muy especialmente, Karra Elejalde, están absolutamente maravillosos. La película funciona especialmente por ellos y a mí me emocionó un montón.


Y me gustó a pesar de que me pixelaran los escotes de Alejandra...





...me cortaran escenas, cortaran el sonido cada vez que decían una palabrota y que incluso pixelaran un crucifijo en la escena de la iglesia.

Después de 10 horas de vuelo, llegamos sobre las 21h a la primera y única escala: Jeddah, en Arabia Saudí. Aquí tengo que esperar 11 horitas en plena noche (de ahí que el vuelo sea barato, claro), así que mejor no salgo del aeropuerto.

La sala donde me toca esperar es grande... pero está tremendamente abarrotada de gente. Y, según avanza la noche, va a más. Hay gente por el suelo, por las sillas, por todas partes. Y no precisamente silenciosos.



Consigo sentarme en un asiento y maldormir un par de horas.

Por cierto, en Singapur me explicaron que han sacado una nueva norma de "seguridad" por la cual no se puede volar desde Oriente Medio a países supuestamente "civilizados" (Europa y USA) con el portátil en el equipaje de mano. Hay que facturarlo. Se supone que es para que no hagas "maldades" desde el avión. Podría explicarles que yo, como experto en sistemas, podría hacer exactamente las mismas maldades desde el móvil que desde el portátil en el momento en que tengo un cliente SSH. Pero mejor me callo.

Me dan la opción de facturar el portátil en Singapur o en Jeddah. Escojo esto último con la esperanza de poder escribir el blog en la larga escala, pero el aeropuerto, que está en momento de caos, no tiene Internet. 

Lo gracioso es que llegado el momento, en Jeddah nadie me dice nada y al final vuelo con mis dos portátiles en mi mochila de mano. La norma es tan nueva que no están demasiado preparados para aplicarla.

A las 8 de la mañana, después de una noche eterna, por fin salimos con destino Madrid. Y, tras 7 horas de vuelo, no puedo evitar emocionarme al ver la costa de Valencia.



Llegando a Madrid veo que algo se quema cerca de Barajas...



y, finalmente...



Es increíble volver a la ciudad donde has pasado los últimos 27 años, y de la que nunca habías salido más de mes y medio, después de pasar fuera más de 16 meses.

Lo primero que me llama la atención son los olores. Los reconozco. Huele a Madrid. Me encanta estar aquí.

Y lo primero es...




La estancia...

Durante el mes previo a venir he estado planificando en secreto mi estancia aquí. Como ya no tengo "casa", me toca buscarme la vida... pero bueno, justo es eso lo que llevo haciendo este año y pico, ¿no?

Por suerte o "casualidad" mi maravillosa amiga mexicana Renata justo se va a México en las mismas fechas en que yo vengo, y me deja su apartamento y así, de paso, le cuido de sus gatitos, Peluso y Burbuja.





Yuna y Nala...

Otro de los momentos especialmente emocionantes es cuando voy a visitar a mis dos gatitas, Yuna y Nala que están actualmente en casa de mi amiga Mayca, en Toledo.

Al principio mantienen las distancias, como molestas por haberlas dejado durante tanto tiempo. Sus caras lo dicen todo.



Pero poco a poco van perdonando y acercándose. Primero Nala...




...y finalmente Yuna, que termina abrazada a mi mano. :,-(






Creo que hasta ese momento no me había dado cuenta cuánto las había echado de menos.




El Casting...


Aprovechando que venía para acá, contacté con los productores de Billy Elliot, el Musical, con los que ya trabajé en Avenue Q, y me ofrecí por si tenían algún hueco en el reparto. Me dicen que en Billy Elliot, no, pero que sí andan buscando un Bob para la gira de Priscilla, Reina del Desierto y que si vengo, me hacen casting.


Y dicho y hecho. Poco después me mandan el material para la prueba, dos escenas y una canción, que estuve preparando concienzudamente en Singapur.

Así que el pasado lunes 8 de mayo hice el casting en el Teatro Nuevo Alcalá, en el escenario de Dirty Dancing.



Al final éramos 3 candidatos y uno de ellos era mi amigo Fernando, compañero de la universidad. Empezamos a hacer teatro juntos en Teleco... y aquí estamos los dos, intentando ser el Bob de Priscilla.

La prueba me salió bien, estuve tranquilo y me lo pasé bien. Ahora a ver qué dicen.


La familia...

Por supuesto también aprovecho mi visita fugaz para visitar a la familia. Quedo con mi hermano Santiago, mi hermana Almudena, con su marido Jose y mis maravillosos sobrinos Diego y Rodrigo.




Quedamos en la mejor (y única) hamburguesería vegana de Madrid, el Viva Burger, regentada por mi maravillosa amiga Mada.



Tienen unas hamburguesas 100% veganas que son increíbles y están en el mejor sitio de Madrid, en la Plaza de la Paja.

Y luego acabamos en la Plaza de Oriente viendo un desfile de San Isidro.





Madrid...

Y mi única preocupación es disfrutar de esta maravillosa ciudad, quedando con las personas que más quiero, como mi maravillosa amiga Mer que tanto apoyo ha sido en este viaje, y quien me lleva a visitar el Rastro, al que no iba hacía siglos.




Planes...

El plan es disfrutar de Madrid durante los escasos 11 días que voy a estar aquí. Después me voy una semana a Barcelona por varios motivos: Porque es una ciudad que me enamora y ya que estoy en España no quiero dejar de ir, porque tengo muy buenos amigos allí a quienes quiero ver...  y porque casualmente he conseguido un house sitting de una semana cuidando de los tres gatitos de un inglés en un apartamento del Born. Así que mañana marcho para allá.

Busqué un BlaBlaCar para ir y me quedé horrorizado de cómo se han disparado los precios desde que me fui. Antes se podía ir a Barcelona por 28-30€. Ahora los precios rondan los 40-45€. El más barato que vi eran 34€ de alguien que salía muy tarde.

Por suerte me acordé que existe Amovens, que con la misma idea de BlaBlaCar, tiene una filosofía más basada en lo colavorativo que en el puro negocio, y rápidamente encontré a Jordi, que ofrecía una plaza por 25€.

Tras Barcelona volveré a Madrid por unos pocos días y el 28 de mayo volaré a Camboya donde por dos meses (jun y jul) cuidaré de la casa, los perros y el gato de Sara, una vasca que, como yo, quiere venir a visitar a su gente. La verdad es que el plan tiene una pinta estupenda y me apetece mucho.

¿Y después? Pues depende de Som Produce. Si me cogen para Priscilla, me vuelvo y hago la gira, lo cual sería como seguir viajando, haciendo algo que me entusiasma y ganando dinero que me vendría genial para seguir viajando después. 

Y si no me cogen... pues me quedo por ahí y sigo con mi viaje. Y en octubre me haría un trekking de un mes alrededor del Annapurna (Nepal) con mi amiga viajera Eli, de Barcelona, la que fue gran inspiración para este viaje. Me lo ha ofrecido y me apetece una barbaridad también.


Conclusión...

Me siento feliz. 

Me siento feliz de poder estar en Madrid de nuevo con tanta gente maravillosa que se ha alegrado de verme y que me han recibido con los ojos como platos cuando me han visto.

Me siento feliz de haber podido compartir tiempo con ellos y ponerme al día de sus vidas.

Me siento feliz de poder estar aquí sin preocupaciones, tan bien acogido y arropado, simplemente fluyendo y disfrutando.

Me siento feliz de poder seguir viviendo este modelo de vida que he escogido y que tanto me gusta. Vivir viajando. 

Me siento feliz de seguir aprendiendo. De haber mejorado en mi nivel de aceptación, de entender que todo pasa por algo, de entender que no hay errores o malas decisiones, sino aprendizaje y que la culpabilidad es un invento religioso que solo nos frena y nos destruye. De que la vida te marca el camino si no te empeñas en nadar contracorriente, escuchando demasiadas opiniones sobre lo que tienes que hacer. 


En el silencio y la tranquilidad es cuando realmente escuchas a tu corazón.



1 comentario:

Con la tecnología de Blogger.