Canadá (Toronto) - De paso por Toronto


984 días viajando...
2 días en Toronto...


El 24 de agosto de 2018 vuelo desde Londres a Toronto para pasar ahí 3 noches en mi rumbo a Bahamas. En la práctica serán 2 días, porque llego el 24 por la noche y me voy el 27 muy temprano. Pero quiero aprovechar para conocer un poco lo que es Canadá. O, al menos, la ciudad de Toronto.

Para el alojamiento... he cometido un grave error. Desde hace semanas estaba convencido de que tenía un couchsurfing seguro aquí y que tenía que buscar otro en Londres. Cuando por fin me salió el couchsurfing de Londres con Penélope, me di cuenta que había confirmado a dos personas allá. Y es que el couchsurfing que tenía seguro era el de Londres, no el de Toronto. Vaya despiste.

Así que durante mi estancia en Londres ando como loco buscando un alojamiento aquí. No consigo que ningún couchsurfing me conteste y los albergues están disparatadamente caros. Así que empiezo a mirar AirBnB's. Encuentro uno en Mississagua, una población pegada a Toronto, donde ofrecen una habitación con derecho a cocina en un ático de lujo por 30 CAD/noche (unos 20€/noche). Es más de lo que me gustaría gastarme, pero está visto que no hay muchas más opciones. Contacto para confirmar disponibilidad y el host me mete prisa diciendo que hay alguien más interesado, pero que prefiere cogerme a mí. Aún así decido aguantar un días más, por si me contesta algún couchsurfing (mucho más interesante), pero al día siguiente me rindo y vuelvo a contactar. David, el host, me dice que demasiado tarde, que ya la han pillado, pero que si quiero, me ofrece de extranjis dormir en su sofá por 20 CAD/noche (13€/noche).

Me siento como si estuviera pagando por un couchsurfing (literalmente), pero no hay más opciones, así que acepto. Lo bueno es que incluye el uso de la cocina.

Llego a Toronto la noche del 24. Demasiado tarde para hacer autostop. Intento coger el bus, pero no pasa. Así que, al final, me pillo un Uber (estoy gastando demasiado) y en 20 minutos ya estoy allí.

Se trata de un complejo de 2 edificios de lujo altísimos en una zona sin edificios. Cuando subo al ático me recibe David muy amablemente. Me enseña el sofá, el baño, la cocina, me entrega una manta y una almohada y se disculpa porque tiene visita en su habitación. Así que me quedo solo en el salón. Es, sin duda, un apartamento de lujo, Y las vistas son espectaculares.


Aunque la iluminación del apartamento es un poco... peculiar.



El sofá es cómodo, así que, poco después, me quedo dormido.

Al día siguiente, 25 de agosto de 2018, me despierto al amanecer, algo normal con el JetLag.

Con esta luz, se pueden apreciar mejor las vistas.




Aprovecho que nadie se ha levantado para hacer mi sesión de yoga.


Cuando se levanta David, me ofrece un café y se vuelve a su cuarto. 

En el perfil de AirBnB de David, se definía a sí mismo como "Ex Hollywood Actor". Y por las fotos que hay por la casa, veo que, efectivamente algo hizo como actor cachas. Por lo que veo en IMDb, lo más destacable que hizo fue The Big Hit (Equipo Mortal) en 1989.


Me pongo en camino para visitar Toronto.

Pruebo a ir andando, pero pronto me doy cuenta que las distancias aquí son mucho mayores de lo que parece en el Google Maps. Aún así necesito dinero para el bus, así que voy andando hasta un centro comercial para sacar dinero de un cajero.

Cuando llevo más de media hora andando, sólo he alcanzado a cruzar la autopista 403 y lo que veo a lo lejos no es Toronto, sino el centro de Mississagua.


Por fin saco dinero y me cojo el bus al centro de Toronto. He notado que la gente de aquí no es especialmente amable. Lo noté con los empleados del aeropuerto, con el del bus... en cuanto ven que eres extranjero y que no les entiendes a la primera, ponen cara de paciencia. Parece que la amabilidad y simpatía no es una de las características de los toronteños.

Tras casi 1 hora de viaje, por fin me bajo en el centro.


Lo que veo no es excesivamente interesante. Típico cetro financiero si mucho encanto. Lo más emblemático es La Tour CN.


Una couchsurfing muy amable que no me podía alojar, me ha recomendado algunos sitios que visitar, especialmente Chinatown y la zona del Kensington Market, así que me voy para allá andando en dirección norte.

Y, efectivamente la cosa va mejorando. Cruzo el Grange Park, en pleno Chinatown, desde donde se aprecia la curiosa arquitectura del la Art Gallery of Ontario.


Según avanzo, el arte urbano invade las calles. Esto ya es otra cosa.



Incluso pillo a un artista en plena faena.


Por la misma recomendación, paro a tomar algo en el Livelihood Cafe.


Este café forma parte de un proyecto no lucrativo que busca dar empleo y formación a inmigrantes recién llegados.


La comida que tienen es maravillosa y los precios razonables para los estándares de aquí.


El local es muy agradable, con WiFi. Y el personal es simpático y muy amable. Qué diferencia.


Me pido un café y un hummus... y a disfrutar!


Continúo mi paseo por el barrio de Trinity-Bellwoods.


Me encuentro hasta un huerto urbano en el pequeño jardín delantero de una casa.


Y arte urbano por todas partes. La energía que se respira aquí es mucho más agradable que en el centro financiero.


Hago algo de compra para la cena y cojo el autobús de (larga) vuelta a Mississagua. 

Llego a casa y hay bastante actividad. David está en su cuarto, como siempre, pero por aquí andan su compañero de piso y algunos guests de AirBnB cocinando la cena. No parecen demasiado comunicativos, así que me dedico a escribir el blog mientras ellos terminan. Después me preparo una de mis ensaladas.

Cuando estoy terminando, se me acerca uno de los guests y empezamos a charlar. Es de Emiratos Árabes y parece muy joven. Me hace mil preguntas sobre mi viaje y está fascinado con la idea de que se pueda vivir así. Le digo que la ventaja es que no tengo hijos, a lo que me responde...

- Yo tengo una hija, pero se ocupa mi mujer de ella, así que puedo viajar.

Ejem...

Al día siguiente, 26 de agosto de 2018, me vuelvo a despertar pronto y vuelvo a hacer mi sesión de yoga. Cuando se levanta David, me ofrece un café, mientras me preparo una tostada con aceite y tomate. Le sorprende bastante mi desayuno y le explico que es un típico desayuno madrileño.

- Very healthy!

Hoy es mi último día en Toronto, así que vuelvo a coger el bus para hacer otra visita. Por cierto, flipo un poco con el funcionamiento del bus aquí. Resulta que los conductores no manejan dinero, así que si no tienes una tarjeta de transporte y quieres pagar el billete, tienes que pagarlo exacto, porque no disponen de ningún tipo de cambio. Y siguiendo la lógica canadiense, ¿qué precio pones al billete si la gente debe pagarlo exacto?... ¡¡3,75$!! Vamos, una cantidad que todo el mundo lleva el el bolsillo, claro.

En fin. Mientras espero el bus, veo otro ejemplo de la curiosa arquitectura de aquí.


Me dirijo directamente de nuevo hacia Chinatown...


...porque quiero visitar el Kensington Market, ya que los domingos cierran las calles al tráfico y es cuando más actividad hay. Son los Pedestrian Sundays.


Hace un sol de muerte, así que mi única compra es...


Me ha salido barato. Sólo 13 CAD (8,5€). Vale, es made in china, pero parece bueno. 

Para comer, hago de nuevo una parada en el Livelihood Cafe, donde me pido esta vez la sopa de lentejas...


...y donde termino de leerme el libro de Jack London que me regaló mi amigo Fernando.


Me ha encantado. Cada vez estoy más enganchado a las aventuras de Alaska.

Desde ahí me voy al Trinity Bellwoods Park, donde hay un pequeño mercadillo.


El ambiente del parque en domingo es maravilloso. Está lleno de familias o grupos celebrando cumpleaños, comidas o simplemente haciendo deporte o divirtiéndose.


Incluso me encuentro la misma protesta de Anonymous que me encontré en Madrid denunciando la crueldad de la industria cárnica.


Y me paso gran parte de la tarde viendo a un grupo de amigos jugar al beisbol. Me encanta este deporte y me encantaría estar ahí jugando con ellos. Se ve un buen rollo increíble.




He contactado con Ana, una española en Bahamas, para preguntarle algunas cosas de la vida de allá. Y me entero de los dos datos más importantes:

1) Hace un calor como en las calderas el infierno (sic).
2) Todo en Bahamas es disparatadamente caro.

De hecho me recomienda comprar cualquier cosa de comida en Toronto, ya que será como la mitad de precio. Me confirma que no hay problema de meter comida en el equipaje facturado, así que me voy al Bulk Barn, un sitio de productos a granel, y me compro un montón de frutos secos, trigo sarraceno, cúrcuma, hinojo, etc. También llevo el pan que me ha sobrado, aceite de oliva y alguna cosa más. Espero que realmente no se pongan tikismikis en la aduana.

Para volver a Mississagua, esta vez opto por el tren. De camino a la estación tengo ocasión de ver otro ejemplo de arte urbano.


Esa noche vuelvo a prepararme otra ensalada y, por primera vez, charlo con David. Se ha pasado toda mi estancia aquí en su cuarto y prácticamente no le he visto. Pero hoy se ha sentado conmigo en el sofá y hemos estado charlando. Me pregunta por mi viaje y me cuenta que ahora tiene una agencia de actores y modelos. Da la impresión de tener todo lo que quiere... pero, no sé... no le siento feliz. Hay como un vacío grande dentro de él.

Me duermo pronto porque mi vuelo sale temprano, así que he reservado un Uber que me viene a recoger a las 4:30 de la mañana.

Así que, a la mañana siguiente, y una vez pasados los controles sin ningún problema, ya estoy de nuevo en el aeropuerto de Toronto esperando mi vuelo de Air Canadá a Nassau (Bahamas).



¿Conclusiones?

La verdad es que salvo por algunas zonas como el Chinatown o el Trinity Bellwoods Park, Toronto no me ha entusiasmado como ciudad. No recibo demasiada buena energía del lugar (con excepciones que he sabido encontrar). Pero me ha resultado una ciudad fría y no demasiado interesante.

Pero preguntando por ahí, todo el mundo coincide en que Toronto no es una buena representación de Canadá y que me gustarán mucho más lugares como Montreal o Vancouver. 

Ya lo veremos...


Pero por lo pronto...

...¡¡Allá voy, Bahamas!!










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